Los autobuses están muy bien, pero al final, cansan Efectivamente hoy todo el día de viaje, 5 autobuses diferentes, 24 horas y 700 kilómetros después hemos llegado a Maraú, un lugar paradisíaco. Lamentablemente es de noche y no se ve la playa. Al menos pudimos descansar 2 horas en suelo firme esperando al bus en Valença. Aprovechamos para dar un paseo y los paisajes son muy chulos. Al fin, despuésPero de 24 horas, de 20.30 a 20.30, entre autobuses y esperas en rodoviarias no muy vistosas, llegamos a Maraú. Los últimos km se nos hicieron eternos, pensaba, que la carretera estaría asfaltada, pero cuando nos dijeron, que tardaríamos 2 horas y media desde Camamu, teníamos que haberlo sospechado... En la península de Maraú no hay ninguna carretera asfaltada. Imaginaros un autobús enorme de 50 plazas andando por estos lares, una pista muy ancha pero con incontables agujeros y lo mejor de todo, es que Chris consigue dormir, eso sí, ocupando tres plazas y sin dejar pasar a nadie por el pasillo... Si en los 20 kilómetros entre Capau y Palmeiras tardamos 40 minutos, en un autobús/furgoneta de 20 plazas, a saber lo que nos queda... Pero la idea de ver a David y Amaya (amigos de unos amigos, amigos amigos...) y ver donde viven desde hace ya unos años con sus hijos nos da ánimo. Y claro, darnos un buen baño en la playa, que llevamos más de una semana en Brasil y aún no hemos catado el atlántico... Bueno sus dejó que me estoy mareando, mañana playa!!!!! Esperando a David nos apretamos cada uno dos hamburguesas, y ya con David unas buenas Skols, la cerveza cara de Brasil.
¿Dormir en los autobuses?, en pocos días más lo haréis como los pájaros en la rama de un árbol, todo es cuestión de acostumbrarse; a mí me ocurrió cuando jugaba baloncesto y me trasladaba desde mi ciudad a otras lejanas en fines de semana alternos, al final me dormía nada más subir. Eso sí pedir al conductor que os avise para no pasar de largo de vuestra parada.
ResponderEliminarMe imagino que ya estáis repuestos y que estarán disfrutando de vosotros las niñas de David y Amaya. Besos y recuerdos para toda la familia.
¡Hasta siempre!