Muchos dicen, que una vez en Capão, te quedas atrapado en sus garras. La verdad, que han sido unos días estupendos, pero el tiempo apremia y nos quedan muchos sitios bonitos por ver. Así que esta tarde, al ver
que no teníamos suficiente dinero para una noche más, hemos comprado los billetes para volver a Salvador de Bahia.
Llegamos aquí sin saber más de la zona, que lo que ponía en nuestra guía Michelin y dejamos este lugar con un sabor agridulce, de buena gana nos hubiéramos quedado unos días mas, pero cada día aquí es un día menos allí, y como hemos dicho, aumenta la posibilidad de echar el ancla, Hemos visto unos paisajes preciosos, esa Fumasa impresionante con sus "escaleras", que bien podían haber sido esculpidas por Gaudi,
y conocido a buena gente. Ahora sentados en el autobús a Palméiras, hemos cambiado literalmente hasta el ultimo céntimo de real, por buenas experiencias
Hoy no hemos hecho ni el huevo, desayuno copioso y largo, muy largo, casi hasta ahora, que son las 20.30, un ajedrez de despedida y hasta otra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario