06 octubre 2011

San Isidro

Vista de Iriya desde lo alto, 3 mil habitantes!!! lol
Una parada mas para llegar a nuestro destino...
Madrugamos un poco y Nacho y Jeremy se dieron el paseo hasta una cruz que hay en la parte de arriba del pueblo, para tener unas vistas sobre este y hacer unas cuantas fotos. Chris después de buscar algún lugar con café para llevar, desistió de la idea. Hicimos el equipaje y cargamos todo en el coche, cuando una de las dos argentinas que nos encontramos en el parque el día anterior, Lorena, se pasó a visitarnos. La amiga había madrugado para bajar a Tilcara, ella fue incapaz de levantarse tan pronto. Con el coche listo nos pusimos en marcha hacia San Isidro, nos dijeron, que se podía hacer parte del recorrido en coche. Así que nos metimos los seis en el coche y tras pasar junto al parque, nos encontramos con que la “carretera” estaba en obras. En fin, dejamos el coche cargado con todo en la entrada del pueblo y nos pusimos a andar con 3 perros iruyenos que decidieron acompañarnos. Bajo el sol abrasador, sin crema solar. Lo que pretendía ser un paseo de un par de horas 7Km de ida y los mismos de regreso, resultó ser una auténtica paliza, pues el ritmo no fue de lo más rápido porque hicimos una para para el mate tradicional tirados en mitad del camino. El solazo y la altura no nos permitían ir más deprisa. Imaginaros lo cangrejos que acabamos ese día, porque nos dejamos la crema solar en Salta...
Aprovechamos todos los cruces del río para hacer guerras de agua y como era de esperar, alguien tuvo que caer al agua. Le toco a Lorena, la argentina de Buenos Aires, que acabó calada y con su móvil unas horas fuera de combate. Al fin llegamos a San Isidro, dónde “nuestros” perros se pusieron a cazar burros, hehe.
Pequeña subidita, pero matona a casi 4000 metros.
San Isidro todavía tiene luz eléctrica, pero está en una montaña completamente escarpada, las casas están a menos de 3 metros de un cortado que parece que cualquier día de lluvia se desprenderá. Nos llamó la atención la cantidad de basura encontrada por el camino y más aun en los pueblos, pero es lógico, ya que en estos puntos no tienen recogida de basuras y menos reciclaje. Vimos un pozo de basura común donde cada X tiempo queman todo. Pero aun así la ladera bajo el pueblo estaba bastante sucia. Nuestros 3 compañeros perrunos la liaban parda cada vez que se encontraban con un burro o un caballo, cosas de cuadrúpedos... Terminamos de subir la escalera al pueblo de San Isidro, que parece que no, pero a casi 4000 metros no es una tarea fácil. Dimos un paseo por el pueblo y buscamos un comedor donde refrescar el gaznate. Encontramos uno, una casa con habitaciones para hospedarse, una pequeña tienda en una de las habitaciones, muy hogareño todo. Nos pedimos unas cuantas empanadas de carne y queso con sprite. La comida estuvo deliciosa. Antes de partir, rellenamos el termo para el mate. Después de descansar un poco al sol (en la sombra te congelabas), y empezamos el retorno hacia Iruya para que no se nos hiciera de noche. El camino de regreso se nos hizo mucho más breve, era cuesta abajo y el sol ya no pegaba con esa intensidad. Volvimos a aprovechar cada cruce del rio de vuelta para seguir salpicándonos a base de tirar pedrolos al agua.
Quien dice que no entramos? ademas con poca gasolina, mejor!!
No, no estamos cansados y a Jeremy no le huelen los pedos...
Llegamos a Iruya completamente requemados y bastante tarde, pero aún era de día. Metimos el equipaje de Lorena en el coche y nos pusimos rumbo a Salta. Nada más arrancar el coche, se puso a lucir el piloto de la reserva, nos quedaban 52km de puerto y otros 24 km de asfalto... Tocará empujar el coche o dormir tirados en mitad de la nada?! No!!! Nacho aprovechaba cualquier situación para poner el punto muerto y conseguimos llegar a Humahuaca. De camino pasamos por uno de los muchos controles de policia y milagrosamente, no vieron a Malena, que estaba tumbada encima de todos los demás escondida de la forma más cutre imaginable. En Humahuaca dejamos a las chicas de rojo (Malena y Carla) y seguimos hacia Tilcara, donde Lorena había quedado con su amiga la madrugadora Daniela. Cómo había hambre feroz y nos quedaban 200km para llegar a Salta, nos quedamos a cenar con ellas en una peña. No dejabamos de comentarnos lo cangrejitos que estabamos todos... Unos tamales, empanadas, humitas, churasco de llama y unas milanesas después, le tocó conducir a Nacho de vuelta hasta Salta. El camino se nos hizo menos pesado de lo esperado. Llegamos a la una de la madrugada y pasamos a que nos limpiaran el coche. Limpio el coche volvimos al correcaminos (nuestro hostal) e intentamos localizar a los del alquiler de coche para que pasaran a buscarlo. No tuvimos éxito, y el encargado del hostal se ofreció a llamar por la mañana al alquiler de coche para que lo recogieran y a entregar las llaves. Nos echamos litros de aftersun y caímos muertos en la cama.

1 comentario:

  1. ¡Vaya un día de completito!, parece una semana y me recuerda cuando jugabais en la piscina de la urbanización a mojaros con el agua. Creo que aquí habéis rejuvenecido unos 25 por lo menos, tener cuidado no vayáis a acabar tomando un biberón.

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