05 octubre 2011

Purmamarca-Tilcara-Humahuaca-Iruya (Quebrada de Humahuaca)

Paseo matutino por Humahuaca
Pues lo dicho, madrugamos, y vimos las montañas de los alrededores de Humahuaca, aquí es de destacar, la montaña de los siete colores, que vimos, pero no reconocimos como la montaña de los siete colores, porque no nos pareció tan impresionante. Cuando andas leyendo y escuchando maravillas de ciertos lugares es muy difícil que cumplan las expectativas.
Como hacer un buen mate :)
Jeremy al volante, y todos con nuestra coca en la boca, cruzamos Tilcara. A la salida del pueblo, vimos a dos chicas haciendo autoestop, hoy no eran ancianas, y llevaban unos vestidos rojos a juego con el coche; así que después de consultarnos si las llevábamos y responder todos al unisono con la ya famosa respuesta de “Porqué no?”, Jeremy dio la vuelta y llenamos el coche. Una era de Mendoza, la otra de... En fin, llevaban un mes en Tilcara y se disponian a ir hacia Bolivia, decidieron que se venían con nosotros a Iruya, ya veis como es la gente por aquí, y como cambian los planes continuamente. En Uquía paramos para ver la iglesia, que es famosa por los cuadros de ángeles arcabuceros, pero tuvimos mala suerte y la iglesia al igual que el mercado de la plaza estaban cerrados, así que continuamos a Humahuaca, que nos impresionó, sobretodo por el monumento a los héroes de la independencia. Una estatua de bronce enorme, impresionante, con unas vistas al pueblo muy lindas.
Imitando al héroe de la independencia
Seguimos 20 km y dejamos la carretera asfaltada atrás, para subir hacia Iruya, un pueblo que está a más de 2700msnm. Esta vez, al llevar a más gente fuimos bastante más tranquilos, vamos, que a un ritmo a punto de calar el coche... Pero llegamos al puerto y aprovechamos para comer, viendo los dos valles. Bocadillos con salami y queso, de postre unos alfajores. Después de la comida proseguimos el viaje, que nos brindó unas vistas increíbles. Nos dirigíamos hacia el “valle”, que más bien, era una especie de cortado entre las montañas. Difícil de explicar con palabras.
Al ser de barro las montañas y muy sensibles a la erosión, los desagües de las casas en vez de caer en la ladera de la montaña, salen a través de un tubo unos cuantos metros, para así ya caer dentro del cortado y no seguir erosionando.
Los tubos de desagüe estratégicamente colocados para que no erosionen.
Iruya es un pueblo de montaña, y bien que se nota, no hay calle llana. Es la entrada a un territorio indígena que reúne unos cuantos pueblos, algunos sin electricidad y menos agua o móvil, un paisaje simplemente precioso. .

El único punto con cobertura del camino:P
Lo primero que hicimos fue buscar un albergue más barato y dejar las mochilas, para disfrutar del pueblo y el paisaje. Regateando un poco acabamos pagando sólo por 4 personas, en vez de por cinco. Compramos un vino peleón de brick y nos fuimos al parque a cenar. Aquí conocimos a otras dos argentinas de Buenos Aires que nos invitaron a mate y estuvimos charlando hasta entrada la noche. Gracias a Carla (una de las autoestpistas de rojo), la chancla de Chris que llevaba casi desde el principio del viaje rota, volvió a estar en perfecto estado, lista para poder hacer mucho más turismo.










Y como esta fotos muchas mas que son un poco aburridas de paisajes...


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