Llegamos a Palmeiras muy de mañana a eso de las 5-6, aún de noche. A pesar de la comodidad del autobús, con reposa piernas y asientos bien reclinables, llegamos un poco reventados, sería del aire acondicionado, las mantas que pillamos prestadas en el avión no abrigan lo suficiente. Nada más bajar del bus nos preguntó el conductor de un minibús si ibamos para Capao, que era el único y ultimo autobús ese día. Rechazamos su oferta, porque somos un poco desconfiados y aquello parecía más bien un autobús de un hotel de caza de turistas. Nos dimos una vuelta por el pueblo, y al estar todo cerrado nos tiramos en una de las plazas del pueblo a disfrutar del amanecer...Los primeros rayos del sol nos saludaron echando nuestra típica partida de ajedrez, y poco a poco fueron despertando los habitantes de Palmeiras. Tras preguntar por un súper, mudamos el campamento a la plaza de los supermercados, Había nada más y nada menos que 4 supermercados en la misma plaza. La hora de apertura no nos quedó clara, preguntamos a tres personas, y cada una nos respondió algo distinto, entre siete y nueve. Como todavía era pronto, llegó el momento de sacar a nuestra amiga de su funda vieja y roída para empezar nuestra jornada, y pasando de los Suaves tocamos un "Pongamos que hablo de Madrid", para pasar el rato. Entre ocho y nueve abrió el primer súper y nos hicimos con el desayuno que engullimos en otra esquina de la plaza.
Ya con la panza llena y después de enterarnos de que fuimos unos pardillos y que realmente habíamos perdido el último autobús del día, Chris se impuso y nos vimos caminando dirección a Capao Según nuestro mapa no quedaba a más de 6 mm que en un mapa con una escala de 1:25.000 hubieran sido unos minutos, pero la escala del nuestro era de 1:3500000, resumiendo, 21 km. Si nos salía mal la broma, estaríamos andando 6h, pero nos habían comentado que el autoestop es una buena opción, así que en unos minutos llegaríamos a nuestro destino.
No habiendo ni andado 2 km bajo un sol abrasador, con las mochilas y la guitarra, nos tiramos al suelo en un cruce junto a una finca a esperar a algún coche.
Al ser domingo, el tráfico por esta pista de arena se reducía a unas motos, y coches llenos. Mientras esperamos intentamos darle un poco a la música de forma teórica, intentando recordar las clases del colegio interrumpidos de vez en cuando por el ruido de un motor, que era la señal para levantarnos y sacar el pulgar. Después de que pasaran varios coches y no nos hicieran ni caso, acabamos asaltando a un coche que salia de la finca. Les cortamos el paso y les obligamos a cambiar durante un rato de profesión y llevarnos por 40 reales a Capao, el bus de la mañana nos hubiera salido por la mitad. El viaje en coche se nos hizo largo, andando supongo que seguiríamos perdidos entre los dos pueblos. Tardamos más de 45 minutos en hacernos los 20 km!!
En Capao nos despedimos de los amables chóferes y nos dispusimos a buscar un alojamiento, para quitarnos de encima las mochilas infernales. Nos aconsejaron el camping "Siempre viva", Así que hacia allí fuimos. Minutos después, llegamos a lo que iba a ser nuestro hogar para los siguientes 4-5 días. No había nadie en la recepción así que fuimos a investigar por nuestra cuenta. Unas cabañas muy chulas y sobretodo una cocina con cacharros para cocinar y un comedor lleno de gente, mejor imposible. Enseguida entablamos conversación con todos por allí, que nos contaron que iban para una cascada que no quedaba lejos. Al no haber dejado las mochilas en lugar seguro, preferimos quedarnos en el camping a esperar que volviera alguien de la recepción. Aprovechamos para comprar algo de comida en el súper y nos marcamos un arroz con tomate, guisantes, maíz y huevos. De aspecto bastante rarito, pero de sabor perfecto, hicimos tal cantidad que nos dio para cenar y desayunar.
Mientras comíamos llegaron dos alemanas que estaban allí hospedadas y las invitamos a comer, el aspecto no las debió convencer del todo y probaron una cucharadita con mucho miedo.
Ellas se iban esa misma noche y también estaban esperando a los de la recepción.
Nos ofrecieron dejar nuestro equipaje en su cabaña para irnos a la cascada con los demás, oferta que por supuesto no rechazamos, un chapuzón en el agua con ese calor era mucho mejor plan que esperar.
Pasamos la tarde en la cascada con toda la gente del camping, alemanes, eslovacos, colombianos, brasileños, austriacos, holandeses.... un buen intercambio cultural. Cuando empezó a oscurecer nos pusimos en marcha hacia el camping y la noche nos regalo una luna llena espectacular.
En el camping tras cenar restos de la comida, nos vino una de las alemanas, que se había comido una roca con la rodilla, y al fin pudimos hacer uso de nuestro gran botiquín (gracias Ainhoa), podíamos haber pasado por médicos, casi le ponemos hasta puntos americanos.
Pasamos la tarde tocando la guitarra, charlando y jugando al ajedrez, y caímos en la cama rendidos.
¡Qué día más completito!
ResponderEliminarBuenas mi nombre es Renato soy brasileño e trabajo com tu hermano Stefan. Conozco bien la chapada Diamantina y la pateada mas bonita de Brasil esta allí , se llama *Vale do Patí* , son 5 días caminando . Pueden contratar un guía para hacer este camino en Venturas&Venturas que es una agencia de turismo o mucho mejor puede contratar uno guia muy bueno que se llama Joas y se encontra em Palmeiras,todods lo conocen en Chapada Diamantina , el es fundador de una ONG en Palmeiras que se llama GAP. Recomiendo mucho esta pateada *Vale do Patí* e Joas es el mejor guia. Que desfruten mucho.
ResponderEliminarRenato
Renato, muchas gracias, pero ya nos hemos ido de la Chapada Diamantina, igual a la vuelta pasamos por alli. Entonces seguiré tu consejo!
ResponderEliminarMuchas gracias, un saludo
Chris