Hoy hemos madrugado y nos hemos dado una vueltecita por las montañitas alrededor de Purmamarca. No son enormes pero estando a 2400m no hace falta. Son montañas en su mayoría de barro, con lo cual con el paso de los siglos y milenios y las lluvias han quedado formaciones muy curiosas. De vuelta en Purmamarca hemos hecho las compras de rigor y ya tenemos un mate (la tacita) y la bombilla (pajita) ahora nos falta la hoja de mate y un termo. Pero bueno, hasta que lo consigamos tiraremos de hoja de coca. Antes de dejar el albergue le echamos un cable a una pareja de argentinos, que consiguieron encallar su coche nuevo en un escalón. Ya hemos hecho la buena obra del día y podemos tirar para la montaña de los siete colores. Jéremy al volante y Nacho tocando la guitarra en el asiento de atrás, ya os contaremos que tal. Ahora os contamos los días aquí en la zona de Salta, porque Rio e Iguazu nos llevarán un poco de tiempo.
| Esperando al autobus |
| Tomando algo en Posadas |
Desde Posadas la idea era ir directamente a la frontera con Bolivia, ya que nos estamos dando cuenta de que no da tiempo a hacer todo el recorrido y ya hemos descartado Paraguay, pero en el autobús nos encontramos con una pareja de españoles, que iban a Salta y después de echarle un ojo a su guía nos puso los dientes largos, así que cambiamos el destino. En la ciudad General Güemes nos bajamos del autobús y dejamos la conexión hacia Bolivia y compramos por 10 pesos el boleto para Salta.
En la estación de autobuses lo primero que hicimos, fue pedimos un te de mate y un café a cambio de la clave de la wifi para satisfacer nuestra adicción al internet. Correo chequeado, nos tiramos fuera de la estación de autobús a “disfrutar” del día gris y lluvioso...
Intentamos pillar un autobús urbano para el centro, que sólo nos acercó unos metros, ya que sin monedas no se podía comprar el billete. Poco le falto al conductor para echarnos de una patada... Bajamos y Nacho volvió a la estación de autobuses a cambiar dinero... Tarea casi imposible, nadie quería cambiarle unos pesos y tuvo que ponerse a la cola del banco con todos los argentinos que querían sacar su sueldo... Tardó unos 20 minutos, en los que su ira iba aumentando y poco le faltó para matar. Si hubiéramos mirado mejor la guía, hubiéramos leído, que el cambio es un bien muy preciado. Mientras, Chris estaba en la parada del bus con todos los bártulos. Allí había una madre con un bebe y una hija ya de unos 6 años sorda y con síndrome de down, la niña quería unos dulces y la madre no tenía en ese momento dinero, así que la niña se puso a lloriquear. Un anciano que estaba viendo la escena, fue al quiosco a comprar dos chupachups, mientras este compraba, otra mujer saco un caramelo y se lo dio a la niña, luego llegó el anciano y le dio los dos chupachups... La niña ya feliz con sus dulces, y el anciano y la madre se pusieron a hablar de la niña... así contado es aburrido, pero la escena fue bastante conmovedora...
Nacho al fin, volvió con un montón de monedas y nos subimos al 1A. En el autobús, no sólo hay que pagar con monedas, sino que la maquina, ni da cambio, ni deja comprar varios billetes al mismo tiempo. Ya podían redondear los precios un poco... Eran 1,75 y no teníamos monedas de 25 céntimos, nos costó un rato, pero al fin una mujer se compadeció de nosotros y nos dio unas monedas. Boleto en mano ya íbamos de legal en el autobús. Estuvimos mas de media hora para conseguir agarrar (no coger) el autobús, y en menos de 10 minutos llegamos al centro... La vuelta la haremos andando ;)
Lo primero que hicimos, fue buscar una guía, porque sin, estás perdido. Nos decidimos por la lonly planet de toda Sudamérica, ya veremos si fue una decisión acertada... Página 107 encontramos el hostal Correcaminos, nombre chulo, barato, con piscina y billar, así que nos pusimos rumbo a la calle Vicente López (no sé si se refiere al autor del himno nacional argentino y polítco argentino, o a su hijo, que tb era político).
Dejamos las mochilas, rellenamos los formularios y saludamos al resto de huéspedes, que estaban por allí cerca. Primero hablamos con una chica argentina, del sur de Patagonia, que nos contó lo que había visto por la zona de Salta, mientras compartía con nosotros el mate. Nos enseñó, como se prepara y un poquito como funciona el ritual del mate. Ahora es un tostón de explicar, pero el que se pase a visitarnos por Madrid o Múnich, podrá disfrutar de un mate al verdadero estilo argentino.
Estudiamos unos mapas de la zona y fuimos planeando nuestro itinerario un poco. Dejamos a la chica luego en el PC quitando ojos rojos de sus fotos y saludamos a dos franceses que andaban por la cocina. Jéremy y Mat, que tenían planeado rentarse un coche al día siguiente, para hacer más o menos el itinerario que habíamos planeado nosotros también. Nos preguntaron si nos apuntábamos, para compartir gastos y la respuesta fue “Porqué no?” (Frase que se pondrá de moda, en nuestro viajecito por la Quebrada de Humahuaca). Perfecto!!
| Nueva amistad en Salta |
No hay comentarios:
Publicar un comentario