Salvador de Bahía
Este día decidimos tomárnoslo con calma. Teníamos que hacer los preparativos para ir a Chapada Diamantina y disfrutar un poquito más de Salvador. Paseamos por nuevas callejuelas. Nacho se empeñó en que necesitábamos una tarjeta de móvil, así que, en una tienducha dentro de un portal, nos "informamos" sobre tarifas y compañías. No sé lo que entendió Nacho, yo no me enteré de casi nada. Y nos pillamos una SIM de la empresa TIM, diez reales más pobres, le pedimos a la chica, que nos la vendió, que nos la activara, porque marcando el *144 nos hablaba una máquina en portugués a toda velocidad. Hasta a ella le costó. Para que os hagáis una idea de la amabilidad, se pasó media hora hablando para activar la tarjeta. Al no disponer nosotros del CPF (el correspondiente al NIF) la registró a nombre de una chica cuya documentación tenía allí fotocopiada. Le dimos las gracias y seguimos paseando. Ya con teléfono, llamamos a los brasileños que conocimos en el avión, para ver si tenían tiempo para quedar, y preguntar por el hermano de ella, que vive en Capão. Ellos no podían quedar ese día, y el hermano había ido a Salvador a hasta el lunes.
Paseando, pasamos por una tienda de instrumentos, y nos quedamos mirando las guitarras, antes de salir de Madrid pensamos en llevárnosla, pero desechamos la idea, ahora nos arrepentíamos un poco. 180 Reales valía la más barata, al final nos ofreció la guitarra con funda y cuerdas por el mismo precio, así que nos hicimos con ella, aún a sabiendas de que Nacho me podía dar el viaje (nacho: casi se empeñó más chris que yo en pillar la guitarra).
Volvimos al hostal, para conectarnos un rato al internet y corregir algunas cosillas del blog, chequear el correo y poco más. La calle y el ajedrez son lo nuestro, así que bajamos a las escaleras a echar una partida y se apuntó un chico brasileño, clavado a Luis Cañones. Este chico se pasó dos días dando vueltas con 4m de cable por el barrio, y el día de la pelea salió de su casa un poco decepcionado, porque la pelea se acabó antes de salir el.
Para no perder el bus hacia Chapada Diamantina salimos pronto a la estación, y nos tocó esperar allí 4 horas hasta que saliera nuestro autobús. Chris estaba reventado...
Cuídate esas rodillas, cari.
ResponderEliminarAsí que tocando la guitarra y jugando al ajedrez.
Que descansada vida...